Festival Multicultural del Sur: una melodiosa lluvia al estilo Oaxaca

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Elizabeth Mendoza / Fotos: STAFFPrisma 

Hace unos días llegaron a mis manos dos boletos del Festival Multicultural del Sur, al cual decidí acudir más por insistencia de unos amigos que por gusto, ¡ya estaban los boletos, lo demás es lo de menos!.

La primera impresión que tuve del Polideportivo “Venustiano Carranza” convertido en escenario no fue demasiado positiva, tras lograr acceder había un espacio con poco público, cuestión que corroboró mi impresión inicial.

¡Poca banda, poca fiesta!, pensé… en el escenario se realizaba el sound check para la presentación de Reyno, y tengo que admitir que mi predisposición sobre la primera imagen del Festival me hizo pensar que había sido una mala decisión estar ahí.

Aunque sin duda este escenario, había dado apertura para bandas talentosas en Oaxaca como es el caso de Deyabú, también estaba la contraparte, “un festival, prácticamente gratuito del otro lado de la ciudad”.

De pronto, analicé el escenario a mi derecha unos chicos de entre 18 a 20 años y en el otro extremo un señor que bien podría ser mi padre moviéndose al ritmo de Jenny and the Mexicats, fue entonces cuando reflexioné  sobre el hecho de que un festival puede y debe ofrecernos todo: diversidad de cartel y público, -¡incluso condiciones climatológicas!.

El grito de ¡Jenny, Jenny, Jenny!, me hizo enfocarme nuevamente en el escenario, esto se ponía interesante, “Me voy a ir”, puso a todos a bailar de principio a fin y levantó los ánimos al ‘cien’ para seguir cantando y bailando, al ritmo de “Verde más allá”.

Tras ello, el correspondiente cambio de escenario comenzó a efectuarse, y cada vez más público llegaba, por lo que decidí permanecer en mi posición privilegiada justo al frente de ambos escenarios, eran al rededor de las siete de la noche y estaba todo listo para la presentación,  de una banda que ha dejado claro que en cuestión de synth pop, son el número uno.

Moenia, refrendó que trascender es cuestión de clase, y sus inconfundibles beats ignoraron sin compasión cualquier clasificación generacional, llegaron al Festival del Sur como una bocanada de aire fresco. Desde sus creaciones más recientes hasta  las canciones que los han llevado al éxito a lo largo de su carrera como: Manto Estelar, No Dices Más, Déjame entrar, y No puedo estar sin ti.

Moenia, nos metió en el cuerpo esa vitalidad que hace que el escenario les quede pequeño para tanto salto y buena vibra. Luces, sonidos, el frescor de la tarde y unas cervezas fueron el escenario perfecto.

Sin embargo, nadie es capaz de infundir la energía y la vitalidad de Conector y Ruiseñora, (Héctor y Andrea), la agrupación colombiana quienes presentaron canciones de su más reciente disco ‘Claroscura’, mismo que ha dado muestra de la reivindicación del concepto de la belleza femenina.

De pronto un momento de reflexión, acompañada por unas pequeñas gotas de lluvia,  nos recordó que existen movimientos que luchan por hacer conciencia, y tienen como fin la prevención de la violencia sexual, “esta noche se la dedico a todas las chicas y a todos los chicos respetuosos, bacanos, sensibles”.

Diez años tuvieron que pasar para que Aterciopelados presentará un nuevo material discográfico, y que mejor que parte de esta gira fuera en la tierra del mezcal y los chapulines.

¿De verdad ha pasado tanto tiempo?, derrochando creatividad y emotividad, con sus gloriosas composiciones se reivindicó la memoria de muchos de nosotros, Aterciopelados nos ha dejado, contundentes notas que emanan libertad, pero sobretodo un ensordecedor grito que hace visible la violencia de género en el mundo, al compás de las gotas de lluvia.

La presentación de Atercipelados estaba a punto de concluir cuando Tlaloc, nos hizo una mala pasada,  de la mano con la fuerte lluvia, llegó al escenario el regiomontano José Madero y he de reconocer que igual que mucha de la banda que acudió al festival, me refugié de la lluvia, desde ahí fue donde observé la presentación, que a mi parecer, -no sé si por fallas en el sonido o por la lluvia- no pude apreciar realmente sus interpretaciones.

Pasaban las diez de la noche y yo me resistía a mojarme de nuevo, mis amigos intentaban convencerme sobre el hecho de regresar al frente del escenario; “puedes ir a ver a los amigos invisibles a cualquier parte de México, pero hoy van están en Oaxaca”, aseguraban.

De pronto estaba ahí, frente a un escenario que mostraba el muy original intro de Los amigos invisibles, Julio, José, Juan, Mauricio y José Manuel estaban listos para prender a los asistentes que se acercaba poco a poco, pesé a la lluvia.

Fue así como entre los saltos, la lluvia y la energía cósmica, me vi de pronto bailando y cantando entre charcos de lodo, calada hasta los huesos, pero con la sonrisa de quien acaba de contemplar la magia de un festival que converge con la fiesta interior que caracteriza a los oaxaqueños.

No queda mucho que decir; El TRI siempre es garantía, más ahora que celebra 50 años de trayectoria musical, desde el “Viva a México, cabrones”, hasta el Himno Nacional se dejaron entonar por los presentes, sin embargo lamento no haberme quedado al final, la lluvia y el frío cobraban factura.

Lo que es cierto, es que desde que se dio el boom de los Festivales en Oaxaca, pocos llegan a tener calidad, y el Festival del Sur demostró, pese a los estragos de lluvia, que la banda oaxaqueña se ha vuelto exigente con respecto a la música, un evento con gran esfuerzo por parte de la organización y que será un referente para quienes ahí saltamos, brincamos, gritamos y cantamos…

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